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Salto de fe...

...Cada vez que dependés de otro para avanzar.

Capaz la vida sea...

...Sólo en parte como un gran hilo sin puntos... La veo como una madeja haciéndose y deshaciéndose porque vamos y venimos pero desde otra distancia, otro lugar, otro desgaste. Así veo, siento y vivo, mirando con preocupación esas líneas rectas sin altibajos porque ahí mis sentimientos fueron más latentes que nunca porque siguieron a la espera de marcar paso.

Por qué la gente no lee...

Nada más increíble que sumergirse en un libro excepto sobre quien me enamora mientras es una con su lectura. Pero qué pensar de quien rehuye de esos mundos cúbicos.
Es fácil echarle la culpa a la velocidad de nuestro mundo occidental, al mundo oriental y su fundamentalismo religioso, a la opresión del sistema económico, al tiempo y sus pocas horas... Pero el o la culpable simplemente dirán que no les interesa, sólo las frases inteligentes firmadas por internet que aparecen para ser regurgitadas indefinidamente.
El sentido común y el libre mercado de las relaciones sociales dictan que simplemente hagamos lo que queramos, aunque quien busca estudiar y analizar piensa qué herramientas debe utilizar para comprender a ese ser que sigue caminando pero por otros senderos. Autodisciplinarse con antropología y psicología... Ir a rincones de la metafísica hasta oscurecer los sentimientos iniciales por una crisis de la idilia.
Idilia, sí. Idilia, aunque no se lo quiera aceptar. Antes de hablarle a ese amor apto, una capa fina de nuestro imaginario depositó un espejo bromista para vernos casi a nosotros mismos pero sin dejarnos ahogar en nuestra propia imagen. Nos combinamos con ese amor, fallamos miserablemente en juzgar al otro cuando sólo fue su forma lo que quedó y las líneas de esa silueta son nuestros propios gustos sin encontrar a quien le dio forma.
Así morimos ahogados por una manta. un submarino que nos atrapa y roba el aire posible de vida propia y compartida... Cómo se ha llegado acá, por qué sigue ahí nuestro reflejo cuando queremos encontrar una mano para acompañarnos en el camino. Capaz simplemente es nuestra esencia susurrando que sólo necesitamos de nosotros mismos, y quien acompaña en el camino es un ser enigmático, misterioso e infinito. Y así debe ser.
No sé si es miedo... Angustia tal vez. Es una sensación de pisar el último recuerdo antes de caer en un largo olvido. Es una epifanía guardada dentro mío que me dice que seré un recuerdo sólo en los papeles administrativos hasta que estén vencidos. Seré un eco fugaz en los cuerpos de amores lejanos que supe perder . 
Mi cuerpo lo toma mejor que yo, llora y sonríe. Debe ser que intuye que finalmente podrá descansar y dejar de revivir ataduras de días oscuros. 
¿Alguien me empuja? ¿Hay un índice dibujando culpables? Lo más fácil de hacer o justificar acá brilla por su ausencia... Sería ser una ola contra la roca, queda inmutada sin cambiar su postura. La ola vive, la roca simplemente existe. 
Cerrar los ojos finalmente para aceptar la caricia del último ángel, el cuerpo finalmente descansará en paz.

Ciruelo