Entonces... 28 años.

A diferencia de otros años... Este nuevo aniversario pasó sin pena ni gloria. Un festejo mínimo donde queda recordar lo frágil que es relacionarse con uno mismo, respetarse y luego entablar esa serie de juegos con otras personas.

Queda ver si el próximo año será mejor y aprendiendo de los errores.

Related Articles

Blog Archive

Google+ Followers