Te confieso algo...

Muchas veces uno se encuentra empequeñecido por las dudas que tiñen un sentimiento tan simple como necesario. El intentar armar una estructura arquitectónica racional de algo tan infinito e impredecible nos confunde y distrae de la decisión única de expresarse para lograr ser libres en el reencuentro de nuestro único y verdadero ser.
Pero el miedo está, sigue ahí, nos desafía constantemente. Nos tienta a encontrar mayores recursos, juntar fuerzas, mutar en nuevos momentos. Nos abstrae del sentido del tiempo y otorga una pelea eterna estando a un instante de dar rienda suelta al instinto.
Ya está, recorrer los alrededores, pensar las posibilidades, las consecuencias, tus reacciones y quiénes están observando. Ahora estoy yo solo frente a vos, quiero decirte: Te quiero.

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