Histeria

Quiero saber como se llama la histeria en el hombre…

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  1. LA HISTERIA

    La palabra histeria deriva del griego hyaterá, que significa matriz, ya que los antiguos asociaron esta enfermedad con el útero de la mujer y, por tanto, con el sexo femenino, descuidándose la observación de fenómenos histéricos en el hombre, que también existen.
    Con el nombre de histeria se conoce desde la antigüedad la aparición de síntomas objetivos importantes sin lesión que los justifique, por ejemplo, una parálisis sin lesión en los nervios ni músculos, una ceguera sin anomalías en el
    ojo ni de los componentes del sistema óptico. En todos estos casos de aparente enfermedad orgánica se supone que la causa es un conflicto psicológico que se convierte en un síntoma orgánico que lo simboliza, por eso también se denomina neurosis de conversión o alteraciones somatomórficas.


    Existe una forma de histeria en que el problema psicológico no se simboliza a través de la imitación de una enfermedad corporal sino de una enfermedad psíquica, en estos casos se habla de trastornos disociativos, pues la identidad está disociada, por ejemplo, una amnesia histérica con la que el sujeto olvida quién es, y en algunos casos altera su propia identidad con la de nuevos personajes que va creando o que acepta, son los casos de múltiple personalidad.

    Síntomas más comunes

    Los síntomas histéricos son un intento de defensa en una situación que no se sabe cómo resolver.

    Suelen aparecer síntomas asociados de cualquier tipo, pero son exagerados y pintorescos. Imitan enfermedades, por lo que pueden dar lugar a confusiones.

    El gran ataque histérico es una tempestad de movimientos con una teatralidad suprema, en que el paciente grita, se revuelca en el suelo, se desgarra las ropas, araña o golpea de modo incoordinado y no específicamente intencional a los que intentan sujetarle, alterna movimientos de contracción tónica generalizada, en los cuales se tiende a mover en semicírculo sobre la nuca y los talones, con otros movimientos y espasmos desordenados e intermitentes que recuerdan un ataque epiléptico. Lo que caracteriza al histérico de otras patologías es que éste sufre las crisis tras un disgusto o contrariedad y ocurre cuando hay delante personas que le interesen.

    Otras formas de tempestad de movimientos o de síndromes motores son los temblores, los tics, los espasmos musculares y los movimientos atetoides o creiformes (como el "baile de San Vito"). Todos suelen ser de gran amplitud y espectacularidad y no corresponden exactamente a las enfermedades que imitan (en eso se apoya el diagnóstico diferencial).

    También utilizan estos pacientes un tipo de reacción de inmovilización corporal como modo de llamar la atención. Pueden aparecer parálisis histéricas de todo el cuerpo, sin respuesta a ningún estímulo (catalepsia), o parálisis localizadas en medio cuerpo (de las dos piernas, de la parte derecha o izquierda...), de una extremidad, mano, dedo, etc.

    Otra forma de manifestaciones histéricas es padecer síndromes sensoriales concretos, como la anestesia histérica en que no sienten el dolor, frío o calor, carecen de tacto, etc. pudiendo afectar a todo el cuerpo o a una parte de él. Las anestesias histéricas no siguen los esquemas anatómico-neurológicos, sino que son de distribución arbitraria. También pueden quedarse ciegos o sordos sin causa aparente.

    El histérico no es un simulador. El simulador quiere parecer enfermo, hacerse pasar por enfermo. El histérico de modo inconsciente quiere estar enfermo, y lo consigue. Es la transformación de un conflicto emocional en síntomas somáticos o psíquicos.


    Concepto de ganancia en la Histeria

    El concepto que estos enfermos tienen de ganancia por la enfermedad es fundamental. Estos pacientes obtienen dos tipos de ganancias:
    1) Para resolver un conflicto o frustración actual.
    2) Simbólicamente apoya la represión de dicho conflicto al subconsciente.

    Los síntomas histéricos no sólo existen por algo, sino también para algo. El enfermo tiene un claro desinterés por sus síntomas y su posible curación. Si los síntomas desaparecen el paciente queda privado de su defensa psicógena y a merced de los sentimientos de culpa. Por eso la ganancia de la enfermedad en el presente es tan importante para el enfermo y se acaba convirtiendo en un obstáculo para su curación.


    Tratamiento

    La mejor técnica de tratamiento es el psicoanálisis. El histérico tiene un carácter enfermizo, que es el que le ha provocado la aparición de los síntomas a través de su modo de reacción anómalo. Por tanto se precisa una reestructuración total del carácter y la conformación de nuevos modos de reacción. Aunque los síntomas teatrales desaparezcan de forma rápida durante las primeras sesiones, no hay que olvidar que el individuo sigue siendo histérico y puede recaer en con los mismos síntomas o con otros simbólicamente equivalentes si no se realiza una psicoterapia con reeducación del carácter.

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  2. LA HISTERIA MASCULINA Un mal muy atractivo


    La Histeria es concepto de larguísima tradición histórica utilizado como adjetivo/insulto atribuido al género femenino de forma habitual, sin embargo, las características de esta sicopatología han configurado el prototipo de hombre joven triunfador que es modelo dominante las sociedades actuales, mejor conocido como “yuppie” en los años 90.

    La hipótesis de Esperanza Bosch, Victoria A. Ferrer y Margarita Gili en “La Historia de la misoginia” (Antrophos) es que “la presencia de comportamientos idénticos es valorada socialmente de forma diferente si quien ejecuta el comportamiento es un hombre o una mujer: mientras un comportamiento es considerado típicamente femenino suele ser poco valorado, cuando se convierte en característico del género masculino aumenta su valoración”.

    Las características que conforman la personalidad histérica nos ayudarán a ver por qué:

    Histrionismo. La teatralidad es su rasgo más característico. La persona histérica está representando un papel o un personaje, vive en un escenario imaginario y su vida se desarrolla, en cierta manera, como un guión con las siguientes características:

    a) Autodramatización.
    b) Llamadas de atención.
    c) Somatización.
    d) Actividad.
    e) Labilidad emocional.
    f) Exhibicionismo.

    Relaciones interpersonales. Algunas características destacadas de las personas histéricas en sus relalciones interpersonales son:

    a) Falta de autenticidad.
    b) Desconsideración.
    c) Dependencia.
    d) Chantajes emocionales.
    e) Erotización de las relaciones.
    f) Dificultades en las relaciones sexuales.


    Diferencias entre ellas y ellos

    Antes que nada, para ubicar la forma cotidiana que adopta la histeria en mujeres y en hombres, es necesario identificar el contexto de cada uno. Las mayoría de las mujeres sufren de “agotamiento, nervios y cansancio” en el hogar, y se les tacha de exageradas, en tanto que un varón que tiene los mismos “síntomas” en el trabajo, recibe comprensión social. Es decir, cuando se piensa en una mujer con estas características se piensa en una histérica y cuando se piensa en un hombre, se piensa en un hombre triunfador y atractivo.

    Por otro lado, para las mujeres que no trabajan suele ser más fácil ir al doctor, de manera que hay más registro de estos padecimientos en ellas que en los hombres a quienes, además, se les obliga socialmente a “aguantar”, contribuyendo así a extender la idea de que la histeria es cosa de mujeres más que de hombres. Además, cuando un hombre se queja de algún malestar físico, se piensa que es porque “realmente” le duele, a diferencia de las mujeres, a quienes se considera más débiles y quejumbrosas o chantajistas.

    En cuanto a la inestabilidad de afectos, en la mujer se llama “ligereza” y en el hombre “seducción”; la ira de los hombres es “carácter” y en las mujeres “histeria”; aun cuando la estabilidad o la inestabilidad emocional de las personas tiene que ver con muchas más cosas que con el sexo biológico.

    Las expresiones de ira o violencia emocionales se ven distinto en mujeres que en hombres: en los hombres es “carácter” y en la mujer “histeria”.

    Mientras las mujeres han recibido siempre el reproche por su supesta frivolidad, voluptuosidad, vanidad y excesiva preocupación por su aspecto físico, mientras que en los “varones histéricos” estas características de su personalidad son ignoradas.

    Por último, es muy común en nuestros días que las mujeres busquen a aun hombre con las siguientes características: voluble, inestable, egocéntrico, inmaduro, exhibicionista, y en muchos casos triunfador profesionalmente o en vías de serlo, brillante en algunos aspectos y seductor, aquejado frecuentemente de mil pequeñas dolencias inespecíficas y manipulador de su entorno, es decir, un “varón histérico”.

    EN CONCLUSION LA HISTERIA EN EL HOMBRE TIENE EL MISMO NOMBRE QUE EN LAS MUJERES

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